lunes, 20 de junio de 2011

I love you


-Te quiero, ¿vos me querés?
-…
-Ay vamos, te estoy preguntando si me querés, aunque sea un poquito, no te estoy pidiendo matrimonio.
-Bueno, es que… mirá…
-Está bien, entiendo, no hay problema; bueno, si, si lo hay, pero el problema es mío, no tuyo.

Obviamente es a mí a la que se le parte el alma, vos olvídate, hace como siempre y olvídate, loco. Olvídame, debe ser fácil, ya lo hiciste muchas veces.

jueves, 28 de octubre de 2010

Morir de ti

A veces todavía me pregunto cómo sería tenerte. Y es que en ocasiones sólo me gustaría algo tan sencillo como verte un minuto al día, sólo uno, cruzarte en una calle cualquiera y tener una charla cualquiera, con la única excusa de oír tu voz.

A veces todavía siento ganas de marcar tu número por error, sólo por error, y llamarte. Aún sigo preguntándome cómo sería un paseo a tu lado, una noche tumbados bajo un cielo estrellado, o una película acurrucados en un sillón.

En los días que se me hacen tan largos y noches que se vuelven tan cortas imagino esas charlas que no tuvimos, esos besos que no nos dimos, esa historia que no vivimos, ese corazón que no me entregaste, y trato de entender por qué duele. Será que te quiero más de lo que mereces, será que quererte duele.

Ya lo sé, que no soy materia inerte, que por más que quiera hacerme la fuerte, que por más que quiera disimular, me haces mal. Sé que no va a ser, que los quizás se caducan en cada minuto y las oportunidades se vencen en cada día que pasa, y ya no me queda piel para otra herida, ya no.

Y es que, sinceramente, nunca me han gustado las novelas románticas, ni mucho menos las tragedias de Shakespeare, no creo en ningún Romeo ni en ninguna Julieta, porque nunca he creído que se muera de amor, y aún hoy que estoy muriendo no me lo creo, porque no muero de amor, muero de ti.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¡Regresé!

¡Hola! Después de tanto tiempo de desaparición estoy de vuelta ^^ espero que no se hayan olvidado de mí, ando ocupada y por diversos motivos no pude conectarme, pero sigo por aquí y esta vez les vengo a dejar un adelanto de una historia que publicaré pronto, para los que me leen en fanfic.es y fictionpress sabrán que en breve acabaré con "círculo vicioso" y, como dije en otra ocasión, no deseo publicar otra historia larga,  por lo que decidí poner una corta, la cual es la precuela de CV, los personajes son practicamente los mismos, pero es totalmente diferente, ya sabrán por qué, quizás a algunos no les interese mucho, pues ya saben el final xD pero bueno..., en estos días se me dio por escribirla y decidí terminarla, , ya que serán menos de diez capitulos con extensiones de un máximo de 1500 palabras.Todavía no tiene título, es lo que más me cuesta, por eso lo dejo para el final. 

Aprovecho para decirles que voy a estar actualizando y poniendome al día en estos días, ya me pasaré por todos los blogs y fics que solía frecuentar. Y también gracias a Hitto por el premio que me dejó en su blog, te lo agradezco BF, pero es muy largo y me da flojera postearlo ahora xD  ¡Nos leemos! y espero que disfruten del pequeño adelanto ^^

***

Uno
“Zaira”
—Si hubieras visto sus ojos tú también habrías confiado en él —una sonrisa torció su boca, mientras acariciaba los pétalos de la dalia que flaqueaba en sus manos. El sol se colaba entre las hojas del árbol, bajo el cual se refugiaba, y acariciaba delicadamente su rostro, rodeándola de luz, de un modo que a él le pareció casi irreal.

—Eres demasiado confiada —aseguró Adam, tumbándose en el césped, observando de forma distraída pasar las nubes calmas en esa tarde de verano.

—Es posible, es que no me gusta gastarme la vida siendo desconfiada ¿Sabes?

Adam prefirió guardar silencio ante el comentario y se volvió a Zaira, quien seguía contemplando la belleza de la flor, mientras tarareaba una canción.

—¿Y entonces qué sucedió?

—Pues me ayudó a llegar hasta un hospital —explicó con aburrimiento—, tampoco me encontraba tan mal, fue sólo un pequeño mareo…

—Últimamente sufres muchos pequeños mareos —recalcó, haciendo que ella pusiera los ojos en blanco.

—No es nada de lo que deberías preocuparte.

Demasiado tarde, pensó observándola por el rabillo del ojo. Lo cierto era que se la veía demasiado llena de vida, tan feliz que hasta le resultaba difícil creer que existiera alguien como ella; alguien capaz de sonreír y encontrar alegría en los detalles más simples y cotidianos. Zaira era así, tan libre, tan prisionera, tan simple, tan compleja,  tan mágica, tan real, tan única.

—Otra vez te quedas mirándome fijamente —le dijo, con los ojos azules clavados en el cielo, que se extendía hasta el infinito.

—Supongo que no puedo evitarlo.

—No importa —se encogió de hombros, restándole importancia al asunto y volvió a su expresión soñadora. El día era demasiado bonito para ocupar la mente en cosas sin importancia, en momentos como ese era mucho más provechoso buscarle formas a las nubes, o perseguir mariposas que cualquier otro asunto.

—¿Para ti qué es el amor?

Le sorprendió escucharlo preguntar algo así, tan de repente, pues Adam no acostumbraba a hacer preguntas como esas.

Tan sólo llevaban un mes de conocerse; la primera vez que lo vio él llevaba puestas unas gafas de sol, lo que le molestó un poco, pues no podía ver sus ojos con claridad, y una débil carcajada se le escapó al recordar la escena.

—¿Qué es lo gracioso?

—Nada —se apresuró a aclarar—, es sólo que has cambiado mucho desde que te conocí.

Aún recordaba de forma nítida haberlo visto reclinado en la pared, mirando de lejos cómo ella corría en una cancha desierta tras una pelota de básquet, la cual le resultaba bastante difícil de manipular. En un principio no estaba segura de si su risa era amistosa, o al contrario, una burla a la deplorable imagen que estaba dando en ese momento, pero no le interesó demasiado y le lanzó el balón de forma retadora. De alguna forma ambos supieron que serían importantes el uno para el otro, a partir de entonces.

—No me has respondido.

—Es una pregunta capciosa…

—Es sólo una pregunta.

Suspiró resignada, faltaba poco para el atardecer y algunas golondrinas volaban hasta el horizonte, hasta perderse de su vista, al tiempo en que pensaba su respuesta.

—El amor puede ser muchas cosas, una sonrisa, un beso, incluso una lágrima o una palabra. No creo que alguna vez haya una definición unánime, en la que todos estemos de acuerdo, siempre habrá quien le encuentre un nuevo significado; por eso prefiero no limitarlo una definición, es mucho más grande que eso.

—Puedes ser realmente profunda.

No es que haya esperado una respuesta diferente, después de todo estaba seguro de que diría algo similar, pero a esas alturas estaba seguro de que no se cansaría jamás de escucharla recitar todas esas palabras con calma, mientras los ojos se le llenaban de sueños y la voz de ternura.

—Debí haber sido un filósofo en la otra vida.

—Ese es otro tema de conversación —le dijo, adoptando una pose relajada—, pero creo que se te hace tarde para volver—replicó, pese a que no le hubiese interesado que las agujas del reloj se detuvieran en ese instante y quedarse allí congelado por siempre.

—Déjame al menos ilusionarme con la idea de que hay otra vida, así todo resulta más encantador.

—Siempre preocupándote por la vida.

—De hecho es lo que menos me preocupa, no importa cuán jodida sea —agregó, poniéndose de pie, para acto seguido sacudir su ropa y calzarse las zapatillas embarradas, que había estado usando hasta escasas horas atrás—, después de todo sólo estamos de paso. Es lo bonito de estar vivos, saber que no será para siempre y que debes aprovechar el tiempo, antes de que el tiempo se aproveche de ti.

No le dio oportunidad de  añadir nada  más y se marchó de regreso, sin despedirse de él. A algunos metros se divisaba la gran estructura de la casa color marfil, donde la esperaba su padre. Estaba segura de que Adam no entendía los sentimientos y la experiencia detrás de sus palabras, mas aquello no era algo que le importase mucho, verlo con el ceño fruncido y las pupilas grises moverse inquietas, al tiempo que la oía hablar, era un cuadro que le gustaba demasiado.  

Él la vio alejarse, con el vestido de algodón flameando levemente y su cabello, negro y sedoso, moviéndose al compás de sus pasos gráciles, preguntándose cómo era posible que alguien tan pequeño y frágil fuera a la vez tan grande y fuerte. No comprendía muy bien qué sentía hacía ella, pero si el amor no se limitaba a una definición entonces eso debía ser amor.  

martes, 14 de septiembre de 2010

Disfrazados de olvido van

Hay momentos que me gustaría embotellar, sonrisas que quisiera capturar, besos que en un cajón por siempre voy a guardar, palabras que quiero tocar, segundos que deseo volver eternidad.
Hay miradas que me hacen temblar, aire de más que en algún suspiro se va, reglas impuestas que no temo a quebrar, hay un cartel que prohíbe el paso en la puerta de mi corazón, y una única excepción para esa restricción.
Hay sentimientos que se niegan a morir, amores que no tienen fin, destinos de los que no puedo huir. Hay recuerdos que no quiero recordar y disfrazados de olvido van.